Carolina Barone

Directora General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Noelia Sosa, femenina, 30 años, dos hijas, Trancas, Tucumán. Tal vez así empezará el acta de prevención policial con el relato de los hechos de la jornada del 19 de octubre de 2022, cuando esta joven mujer se suicidó luego de ir a la comisaría a denunciar y que no le tomaron la denuncia en el momento. Es violencia institucional y un caso de suicidio femicida. ¿Qué significa esto?

Noelia fue doblemente violentada. Asesinada por la violencia institucional que le negó acceso a justicia para tomarle la denuncia y asesinada por parte de esa violencia machista que atravesó durante tanto tiempo y que, finalmente, la llevó a la decisión del suicidio cuando la muerte parecía una salida más pacifica que la vida en el terror.

En el caso del accionar policial, se deben tomar medidas tanto administrativas como judiciales. El ministro provincial de Seguridad afirmó que se removió a la cúpula de la comisaría de Trancas y no a las altas autoridades de la conducción policial provincial. Es decir que el hilo se cortó por lo más delgado, cuando también sabemos que esta situación no es un caso aislado, sino que lamentablemente aún es estructural. Por otro lado, es fundamental la investigación judicial de esta responsabilidad por violencia institucional, que no acabe solo en la investigación administrativa.

El momento de ir a hacer una denuncia no es un hecho más en el proceso de la violencia de género, sino que cada mujer lo vive de formas diferentes y cada caso es diferente. Cuántas veces escuchamos hablar de “falsas denuncias”. Qué sentido tendría una falsa denuncia, cuando ya todo el sistema es un camino de obstáculos y las mujeres tenemos las de perder en esta ruta, aún reconociendo los avances de los últimos años.

Sólo dos de cada 10 mujeres en situación de violencia hacen la denuncia y que el otro 80% no la haga, no significa que no existan los casos, sino las diferentes barreras culturales, económicas, políticas, institucionales que impiden hacerlo. Por este motivo, cuando una mujer decide hacerla y acude al organismo correspondiente, y que encima este organismo rechace la toma de la denuncia en el momento, es un hecho de inmensa gravedad institucional, que, en este caso, se cobró la vida de Noelia.

La otra dimensión del caso de Noelia es que se trata también de un caso de “suicidio femicida”, es decir una muerte violenta que no hubiera ocurrido de no anteceder la violencia de género. En otras palabras, un suicidio femicida es aquel que ocurre en ocasión de hechos previos de violencia por motivos de género cometidos por el agresor contra la víctima, y que por este motivo la mujer decide suicidarse. Desde la perspectiva de género también surge aquí un segundo eje de responsabilidad e investigación de su ex novio. En este caso, la pregunta es: ¿cuál es la responsabilidad del agresor en el suicidio de Noelia?

En la provincia de Tucumán hubo 21 femicidios en 2020 y 21 femicidios en 2021. Es alarmante esta situación. En cada caso de una mujer que pide ayuda al organismo estatal, en cada caso que una mujer llama a la línea 144 o que toma la decisión de ir a una comisaría para hacer la denuncia, en este momento, ante ese caso hay una hipótesis de riesgo de vida; esa es la vara con la que debemos ejercer la función pública, por eso es tan importante la Ley Micaela, para comprender el rol que tenemos los funcionarios en esta tarea.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya capacitamos a más de 100.000 personas en Ley Micaela. Sumado a ello, ahora también se puede hacer denuncia llamando al 911 y en todos los centros integrales de la mujer, a partir de un acuerdo con el Ministerio Público Fiscal, las mujeres pueden hacer su denuncia.

Justicia para Noelia. Toda la agenda de las mujeres es importante; la de la erradicación de las violencias, es urgente.